El doctor Charles Burwell, decano de la Facultad de Medicina de Harvard y destacado cardiólogo, era un hombre de ciencia, y como tal, sabía que la duda y el escepticismo son fundamentales para la búsqueda de la verdad. Por ello, en una ocasión le dijo a sus estudiantes:
“La mitad de lo que les vamos a enseñar está equivocado. Por desgracia no sabemos qué mitad es”.

Esta postura es uno de los pilares de la investigación: no hay verdad absoluta; lo que hoy por hoy es verdadero e indiscutible, en unos años puede que sea una total mentira. Esto ha pasado durante siglos en la historia de la humanidad, y seguramente seguirá sucediendo.
Pues la cita del doctor Burwell aplica también para los suplementos. Puede que no hagan lo que dicen hacer, o quizá funcionan por mecanismos diferentes a los que pensamos.
La L-Carnitina, por ejemplo, favorece la lipolisis y es generada por el cuerpo de forma endógena. Sin embargo, usarla como suplemento para la pérdida de grasa resultará una perdida de dinero.
Pero otro de los suplementos que puede caer en esta dualidad es la L-Tirosina, debido a que múltiples estudios avalan su efectividad, pero esto no quiere decir que sea efectiva para todos y en todas las circunstancias. En vez de eso, se tendría que analizar para quien sí puede funcionar y en qué casos conviene hacer uso de ella, respaldándonos en la evidencia.
Los efectos de la L-Tirosina
En general, un mejor rendimiento deportivo se ha asociado al incremento de las catecolaminas en la actividad dopaminérgica y noradrenérgica. Esto provoca sensaciones de motivación, excitación, reducción de fatiga y recompensa. Si incrementamos estos neurotransmisores, puede que nos ayuden a mejorar la memoria y el rendimiento en situaciones estresantes.
También se ha demostrado que pueden mejorar las facetas del control cognitivo en situaciones con altas demandas cognitivas, y la L-Tirosina puede reponer los recursos cognitivos usados por la demanda del estrés.
De hecho, se hicieron estudios en militares que probaron que la suplementación con tirosina en circunstancias operativas caracterizadas por estrés psicosocial y físico, redujo los efectos de la fatiga en el rendimiento.

La L-Tirosina se sintetiza a partir de la Fenilalanina, que es un aminoácido esencial. Esto significa que el cuerpo no puede sintetizarlo por sí solo y tenemos que consumirlo de manera exógena.
Este aminoácido se encuentra en alimentos ricos en proteína de calidad, especialmente en el queso, donde se descubrió. De hecho, de ahí viene su nombre, pues “Tyros” significa queso en griego.
Además, se sabe que la suplementación con L-Tirosina logró ayudar a personas con depresión. Un estudio reveló que en dosis de 3.2 gramos por día, la tirosina provocó un aumento en el estado de ánimo y mejoría en los parámetros del sueño.
Pero antes de que salgas corriendo a comprarla para curar una depresión, tienes que saber ciertas cosas: la tirosina sí es efectiva, pero no para todos.
Estos estudios están basados en personas diagnosticadas con depresión dopaminodependiente (DDD). En estos casos, la baja de dopamina es la causante de la depresión, por lo que al aumentar la dopamina con tirosina, se logran cambios de actitud muy marcados en solo unas horas.
Sin embargo, si la causa de la depresión no es la baja de dopamina, el uso de tirosina no tendría ningún efecto. Como siempre, la clave es el contexto.
¿Rendimiento cognitivo?
Sí, la L-Tirosina mejora el rendimiento cognitivo y muchas personas pueden beneficiarse de ello.
Esta probado que este suplemento mejora el rendimiento en personas que hacen vigilia. La mayoría de los estudios manejan una dosis de 150 mg/kg siendo una dosis efectiva para obtener sus beneficios, e incluso dosis como esta resultaron útiles para contrarrestar las disminuciones de rendimiento durante los episodios de trabajo en vigilia.
Tomando estos beneficios en cuenta, personas que tengan empleos en turnos nocturnos como bomberos, policías, médicos, guardias, o cualquier otro trabajo que rompa con las horas de sueño y que estrese al organismo, podrían verse beneficiados con el uso de tirosina.

En estos casos, el suplemento serviría para mejorar sus capacidades cognitivas y así desempeñar mejor su trabajo en la toma de decisiones; incluso, en momentos puntuales, podría tener un impacto en situaciones de vida o muerte.
Además, en estos empleos y en situaciones agudamente estresantes, se puede agotar la norepinefrina y la dopamina.
Por ejemplo, un evento de peligro para un policía hará que este active el modo supervivencia, en el que entran en juego las catecolaminas. Estas se liberarán mandando órdenes de alerta a todo el cuerpo: las pupilas se dilatarán para poder ver mejor de lejos; los vasos sanguíneos se estrecharán para que la sangre se concentre en los músculos y órganos vitales; el corazón empezara a latir más rápido para mandar más oxígeno y nutrientes a los músculos; la respiración se acelera para llevar más oxígeno a la sangre; todo esto para ayudar al policía a escapar de ese evento peligroso.
Una vez sobrepasada esa situación, el cuerpo liberará dopamina para hacerle saber al organismo que ya todo está bien, pero para ese punto, los niveles de catecolaminas están agotados tras haber hecho uso extremo de ellos.
Es entonces cuando la suplementación con tirosina es ideal para reponer estos niveles.
¿Entonces la L-Tirosina alivia el estrés?
Muchas veces la información se saca de contexto. Vivimos en una era donde el estrés está en el día a día y en situaciones extremas puede causar trastornos psiquiátricos como depresión, esquizofrenia y estrés postraumático.
Leemos artículos que nos dicen que la suplementación con L-Tirosina reduce el estrés y damos por hecho que así es, pero siempre debe prevalecer el contexto y las razones detrás de su uso.

De entrada, si las catecolaminas, dopamina y norepinefrina están en equilibrio y se disparan a niveles basales, no habrá ningún efecto.
Si, por ejemplo, tienes un examen, al día siguiente habrá un poco de estrés, pero no tanto como para que se requiera elevar nuevamente las catecolaminas. Es decir, no hay nada que reponer, así que tomar L-Tirosina no tendría ningún beneficio en este caso.
Sin embargo, si las catecolaminas superan las tasas basales por el estrés físico, como en el ejemplo del policía, entonces sí tendría un beneficio reponerlas con el suplemento.
Los factores ambientales
Hay otro tipo de estrés en el que la tirosina puede intervenir dando muy buenos resultados: el estrés ambiental.
Estudios sugieren que en factores estresantes ambientales, como en frío o en locaciones a gran altitud y con menos oxígeno (hipoxia leve), la suplementación con L-Tirosina en dosis de 100 mg/kg logró reducir significativamente los síntomas, mejoró el estado de ánimo y aumentó el rendimiento.
En cuanto a ambientes calurosos, se hicieron estudios en ciclistas en dos ensayos, uno dando placebo y el otro suministrando tirosina a una dosis de 150mg/kg. Con el placebo no hubo ningún cambio, pero los que tomaron la tirosina pedalearon por más tiempo. Esto quiere decir que la suplementación aguda con tirosina se asocia a una mayor capacidad de resistencia en calor.
Hay otras situaciones a tener en cuenta donde se recomienda el uso de la L-Tirosina. Por ejemplo, en mujeres que toman anticonceptivos orales, ya que pueden causar una disminución en la cantidad de tirosina en el organismo, y puede ser necesario recurrir a la suplementación o a una alimentación enfocada para cubrir esta deficiencia.
Otro caso sería en personas que padezcan de migraña, ya que esta enfermedad se ha vinculado a un nivel bajo de dopamina, mientras que la L-Tirosina la aumenta.
Riesgos mínimos
En algunos estudios, las dosis de tirosina variaron hasta 20 gramos, lo que supera por mucho la ingesta dietética diaria normal, y no hubo efectos adversos por tres meses.
En uno de los estudios más largos, 2.5 gramos de L-Tirosina ingeridos tres veces al día no tuvieron efectos beneficiosos o adversos cuando se administró a personas con hipertensión durante dos semanas.
Hasta hoy, se ha demostrado que la tirosina es segura. La mayoría de los estudios apuntan dosis efectivas de 2 a 3 gramos por día, o de 100 mg/kg, dependiendo de lo que se busque.

Harían falta estudios prolongados que superen los tres meses de duración para verificar que sea seguro su uso en periodos largos, ya que las investigaciones que se han realizado hasta ahora han sido en sesiones muy cortas.
L-Tirosina: benéfica para situaciones puntuales
La L-Tirosina puede ser de bastante ayuda en algunas actividades y momentos puntuales, como para atletas que trabajen por la noche haciendo vigilia o deportistas cuyas actividades sean al aire libre y que los factores ambientales mermen su rendimiento, como ciclistas, maratonistas, triatletas, nadadores, etcétera.
Personas con este perfil podrían sacar ventaja de la tirosina, ya que al fin y al cabo, el usar todas las herramientas que tengamos disponibles para mejorar nuestro rendimiento deportivo puede hacer la diferencia entre ganar o perder una competencia.
Al final, la clave siempre será el contexto: la tirosina sí funciona, pero ¿para quién?.










