Sin música, la vida sería un error
– Friedrich Nietzsche
Y un gran error sería no aprovechar esta gran ayuda ergo génica.
Si vendieran la música en capsulas como suplementos, el envase diría algo así: “Mejora los índices de esfuerzo percibido”.

Y sería todo un éxito. Todos buscamos en el entrenamiento aguantar un poco más, resistir y superar ese umbral del dolor que nos hace parar.
Pues la música tiene ese efecto de actuar como un analgésico por la liberación de endorfinas. Así que cuando creímos que lo habíamos dado todo, la música hace que lleguemos un poco más lejos.
Claro, esto con la música adecuada, ya que la música altera directamente la forma en que vemos al mundo, y si escuchamos música desagradable (subjetivamente), tendrá los efectos contrarios y sería contraproducente.
Agregando a esto el volumen correcto. Estudios realizados por la Universidad de Manchester aseguran que cuando escuchamos nuestra música favorita a más de 90 decibelios, una parte del oído interno estimula el cerebro para que libere endorfinas que provocan el sentimiento de placer y felicidad.
Así que tener la música correcta durante el entrenamiento, en el momento adecuado y al volumen ideal, en realidad hace la diferencia entre darlo todo o casi todo.
Según un artículo publicado en revista Nature, la música tiene el mismo efecto en el cerebro que algunas drogas, provocando los mismos niveles de placer que produce el consumo de sustancias alucinógenas.
Esto demuestra los efectos de la música en el cerebro y cómo influye en tu estado de ánimo.
Recuérdalo: tu lista de reproducción es clave para tu entrenamiento

Así que si quieres mejorar tu entrenamiento, una parte crucial es preparar tu lista de reproducción, esa que te llena de euforia y motivación, para después empezar a calentar, cerrar los ojos por un momento y prepararte para la guerra que va a comenzar.
Porque existen estudios que demuestran que la música mejorará tu estado de ánimo y provocará una liberación de serotonina, adrenalina, dopamina, y noradrenalina.
Además, un estudio de la Universidad de Maryland afirma que escuchar tu música preferida vaso dilata venas y arterias en un 26%. Este es un gran beneficio durante el entrenamiento, pues provoca una mejor oxigenación y un mayor paso de nutrientes hacia el músculo.
En ejercicios explosivos y sobre la fuerza muscular, la música también provocó mejoras en la velocidad de despegue, en la tasa de velocidad, en la tasa de desarrollo de fuerza y en potencia y resistencia muscular.
Si buscas un entrenamiento intenso, la música mejorará tu focalización y por lo tanto mejorará tu desempeño.
En este estudio realizado en dos grupos de ciclistas, se notó que los que escuchaban su música favorita mejoraron su frecuencia cardiaca, potencia y velocidad, y en general tuvieron un mejor desempeño sobre los que no escucharon ninguna melodía.
Entrenar sin música sería una desventaja

Entonces, ¿qué esperas para ponerte los audífonos? La gente clasifica la música como una de las diez primeras cosas en sus vidas que traen placer, por encima del dinero, la comida y el arte. Además, la relación entre la efectividad de la música y la mejora en el desempeño es muy clara. Si la música te hace sentir bien, se notará en tu entrenamiento.
Sin embargo, es necesario indagar sobre la cultura musical del atleta, sus preferencias musicales y la influencia que recibe al momento de estar inmerso en ella. Tenemos que hacer uso de cualquier ayuda ergo génica que pueda mejorar nuestro nivel deportivo, y si la música lo logra, sería una desventaja entrenar sin ella.










